Montevideo: La buena onda de América del Sur.

Hablar de Montevideo, para mi personalmente, es hablar de “buena onda”, entendiendo ambas palabras como esa sensación al estar cómodo en un lugar y junto a personas que no conoces, en mi vida de viajes he visitado la capital de Uruguay durante 4 ocasiones, tanto en verano como en invierno, y a pesar del calor o el frío, existe un lugar que es el punto de encuentro, de charlas amenas, de intentos de pescar, de contemplar el paisaje y contemplarse a sí mismo, y se trata de la Rambla de Montevideo, cuya extensión es de 24 kilómetros junto al Río de la Plata, de los cuales, personalmente la que más me gusta es su parte sur, la que es paralela a Ciudad Vieja, por que de alguna extraña manera diría que “en el sur, la vida es más sabrosa”.

Durante todas las veces que he visitado Montevideo, jamás he perdido la oportunidad de visitar este maravilloso y mágico lugar, creo que de los pocos puntos de cohesión social que posee América del Sur, que a partir del ritual de compartir un mate se desarrollan las más interesantes charlas mientras observan el ir y devenir de las olas que se forman gracias a la corriente del Río de la Plata. Para mi la Rambla de Montevideo ha sido uno de los lugares con los mejores atardecer que he visto.

“La Corporación Latinobarómetro, en un estudio realizado en 2008, sitúa a Uruguay como el país más pacífico de América Latina.​ Además, según la revista estadounidense International Living es el mejor de Latinoamérica para vivir, esta misma publicación asegura que se encuentra entre los veinte países más seguros del mundo.”

https://es.wikipedia.org/wiki/Uruguay

Con estos antecedentes, puedo confirmar, de primera mano, que Montevideo, como ciudad, y su gente, como anfitriones, son las personas más “buena onda” de América del Sur, o al menos de lo que conozco, y es un fenómeno tan extraño para mi, debido a su cercanía con Buenos Aires / Argentina, una ciudad hermosamente caótica, con sus habitantes con un nivel de estrés tan alto, que muchas veces se les olvida el sentimiento de comunidad que sí existe en Uruguay, y se me hace extraño, por que ambas nacionalidades son tan similares físicamente y hasta en la forma de hablar, el acento del Río de la Plata es tan marcado entre argentinos y uruguayos, que se me ha hecho difícil reconocerlos solo por su manera de hablar, pero lo que sí me queda claro, son las diferencias sociales, claramente el uruguayo es mucho más relajado que el argentino (especialmente el “porteño” -que vive en Buenos Aires-), con esto no quiero decir que el bonaerense no sea amable, claro que lo es, pero mi comparación va más por el lado de como es el diario vivir entre ambas ciudades que están en ambas orillas del Río de la Plata.

Sí estabas planeando viajar a Uruguay, no lo pienses dos veces, es un país en el que te sentirás seguro, admirarás hermosa arquitectura, si la visitas en verano disfrutarás de sus playas llena de gente “re buena onda”, y sobre todo, siempre querrás volver, yo ya lo he hecho 4 ocasiones, y estoy pensando ya en la quinta. Gracias por leerme, nos vemos en Montevideo.