LA VIDA VIENE DEL PÁRAMO

Me declaro un visitante frecuente de las montañas, mi trabajo y mi vida me mantienen cerca de las alturas, y eso me ha permitido ser consciente de quienes cuidan de las montañas, con sus propias leyes y su propia forma de ver la vida, son los únicos dispuestos hacerlo. Son quienes cada mes hacen mingas para limpiar los canales de riego que alimentan los terrenos que dan de comer a la ciudad, y además por donde llega el agua a las plantas de tratamiento de agua potable que nos dan vida cada día. Si deslegitimamos su lucha, si tenemos comportamientos racistas y clasistas, lo único que lograremos es separarnos como ecuatorianos. Podremos no estar de acuerdo con algunas de las acciones de nuestros hermanos indígenas, pero sinceramente, son los únicos que están poniendo el pecho a las balas (literalmente) en las calles por la derogatoria de las medidas neoliberales de Lenin Moreno. Yo también quiero volver a trabajar, volver a sentirme productivo, pero primero debemos garantizar vivir en un país donde las brechas socioeconómicas se vuelvan más estrechas y todos los actores sociales sean parte fundamental del desarrollo económico y social del Ecuador, y se convierta en un país que en realidad trabaje a favor de todos, y no solo a favor de unos pocos. Queremos producir, pero queremos hacerlo con responsabilidad social.